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14 abril 2012
LAS NORMAS DEL JUEGO
Publicado en: 
L'ECONÒMIC

Quien emprende, se la juega. Todo proyecto conlleva siempre un margen de incertidumbre. Pero los inversores que conservan la cordura evalúan las posibilidades de salir adelante antes de arriesgar su dinero. Un análisis principalmente basado en el terreno y las normas del juego. Unos parámetros que también sirven para valorar las posibilidades de culminar una aventura como la escalada a la cima del Everest o llegar al Polo Sur desde la costa de la Antártida. Se puede girar un temporal que te obligue a estar cerrado dentro de la tienda; te puedes lesionar; se te puede romper uno de los guantes... Hay muchos imponderables, pero las temperaturas nunca pasarán de gélidas a tropicales. Si fuera así, nadie se arriesgaría a emprender la aventura. El espíritu quedaría amputado.

Y así es como han quedado las aspiraciones de los empresarios del sector de las energías renovables y eficientes incluidas en el Régimen Especial. Un ámbito que crea puestos de trabajo cualificados y es una apuesta de futuro y sostenibilidad. Lo es, pero dejará de serlo. Dentro de unos meses se verá como queda el escenario tras el revés del Consejo de Ministros, que ha suspendido todo el marco tarifario que regulaba las diversas tecnologías. Una decisión inesperada e indefinida que pone el sector en jaque.

Los emprendedores están acostumbrados a gestionar incertidumbre, pero necesitan un contexto con ánimo de modernidad, que aspire a formar parte del club de los mejores. Seguridad jurídica y coherencia. Sin estas condiciones, lo que queda amputado es la creación de puestos de trabajo, riqueza y liderazgo de un sector con valor añadido, largo recorrido y destino inevitable.

Me hice empresario a los 26 años con ganas de tener un proyecto profesional propio, expansivo, enriquecedor y con beneficios sociales. Una carrera con algunos éxitos y bastantes fracasos, pero con convicción. He dado la misma importancia a los resultados económicos y a la consecución de objetivos medioambientales. Hace 8 años que derivé hacia el sector de la energía eficiente y renovable. Esto me ha permitido hacer negocio y sacar al mismo tiempo réditos medioambientales. Una inversión de tiempo, dinero e ilusiones para crear un proyecto empresarial sólido, no especulador, que potencie la I + D, que permita captar talento y dinamizar la economía de nuestro país. Cataluña es líder en la instalación de placas solares en todo el Estado a través de una amplia red de pequeñas y medianas empresas. Pero las tornas han cambiado. Llevados por los resultados a corto plazo, el nuevo ejecutivo del Estado ha dejado a los empresarios del sector tirados en la cuneta. Ha cambiado las normas del juego. Es, en definitiva, como si el clima del Polo Sur hubiera pasado de gélido a tropical.

El Estado pedía inversiones en una energía más limpia y menos dependiente del petróleo y de los mercados exteriores, que son inestables y complejos. A cambio, ofrecía un marco legal que garantizaba un mínimo de seguridad para generar beneficios sociales y empresariales. Ahora, ha despreciado el esfuerzo, ha traicionado a los que confiaron en esta propuesta, ha anulado la apuesta por una economía de futuro basada en el talento, el desarrollo tecnológico y el respeto al medio ambiente.

Se trata, por tanto, de unas medidas basadas en el cortísimo plazo y de una claudicación frente a los lobbys de las grandes energéticas. De los que nos quieren convencer que la solución es quemar más carbón, más petróleo, o más uranio.

El sector de las renovables y la eficiencia energética debe adaptarse a veces al cambio de las normas del juego. En cambio, el Estado y la Generalitat se muestran dispuestos a tragarse las leyes actuales, para amoldarse a las exigencias de un complejo monumental y de mal gusto como el Eurovegas que promueve una economía antigua y vacía de valores de todo tipo y que, además, pondría en peligro el acuífero del Delta del Llobregat y nos hipotecaría la imagen de Barcelona y de Cataluña por muchas décadas. Quizás los emprendedores y el talento local deberán abrir el juego fuera de aquí, si es que no hay lugar para los proyectos con sentido. En definitiva, una cuestión de normas y juego.

Albert Bosch
LAS NORMAS DEL JUEGO
30 junio 2011
EQUIPO DE TRABAJO O GRUPO COMPROMETIDO
Publicado en: 
Training & Development Digest

Hace años era el asesor ejecutivo de Marketing y Estrategia de una empresa líder en España en su sector. Sus dos fundadores y principales directivos en ese momento siempre se mostraban especialmente sensibles cuando se trataba el tema de la motivación y formación del personal. Ellos creían que la mejor herramienta para mejorar la productividad era la presión, el control y, si era posible, los incentivos económicos bien merecidos. Las pocas veces en que se planteaban proyectos de inversión en formación y gestión, intentaban desviar el tema con el argumento de que, si bien ellos tenían voluntad de destinar recursos a la mejora de las capacidades de sus trabajadores, el problema era que muchas veces les había ocurrido que después de un gasto importante en algún capítulo de formación, el receptor de este esfuerzo se había ido a trabajar a otro sitio al poco tiempo, con el consecuente desaprovechamiento de todo lo invertido en esa persona concreta.

Yo no compartía su política de recursos humanos en general, pero me preocupaba especialmente su reducida capacidad para atraer y mantener talento en la compañía. En una ocasión, mientras los principales directivos estábamos reunidos con los dueños de la empresa y, con motivo de la gestión de la ISO 9001, alguien sacó el tema de la formación, ellos se quejaron por enésima vez de la poca estabilidad de su plantilla ante estos gastos estructurales, y el consultor externo que llevaba la gestión de la norma de calidad les espetó, sin cortarse un pelo, la siguiente expresión: "Es preocupante invertir en la formación de alguien y que luego se vaya; pero mucho más preocupante es no formar a alguien y que luego se quede".

Esto es, precisamente, lo que le estaba ocurriendo a esta compañía desde hacía ya un tiempo: Los buenos, mejor formados y más capaces estaban ansiosos por encontrar otras metas profesionales y por cambiarse a nuevos trabajos que les permitiesen desarrollarse plenamente en su evolución laboral. Los más mediocres ni se planteaban remotamente la posibilidad de cambiar de trabajo, y protegían sus pequeñas áreas de poder o responsabilidad con uñas y dientes. Y cuando los dueños intentaban fichar a alguien externo con talento, este duraba menos que un caramelo a la salida de un colegio, pues sus capacidades y energía quedaban ahogadas entre la poca voluntad de delegar de los amos de la empresa y los reinos de taifas protegidos a ultranza por los empleados y directivos medianos más antiguos y estáticos de la compañía.

Finalmente, incluso yo, después de 10 años asesorando a la empresa, me agoté de picar piedra en la parte más estratégica de recursos humanos, y a pesar de suponerme unos ingresos notables con la dedicación de sólo media jornada a la semana, tiré la toalla y me aparté de una organización que cada vez se estaba convirtiendo más en un ejemplo de conservadurismo ejecutivo, más que en una plataforma de expansión empresarial, profesional y personal para todos los socios, directivos y empleados que formaban parte de ella.

A mi modo de ver, y a pesar de que existen todavía empresas con este perfil en la gestión de sus equipos de trabajo, ninguna organización con este tipo de mentalidades tiene realmente un futuro en el mapa del mercado actual. Trabajar por presión, por control, por autoridad, por mero intercambio de poder y compensación económica, es una fórmula perfecta para engañarse a corto plazo y descubrir luego que todo el camino ha carecido de sentido y ha llevado a un callejón sin salida a una compañía que un día había soñado o apuntado a metas realmente ambiciosas.

Lógicamente todo ello tiene sus matices, pues cuanto menos capacitación y talento requiere la actividad de una empresa, más puede aprovechar esta rigidez, autoritarismo y gestión por presión. Pero por mínimo que una sociedad necesite gestionarse a base de una competitividad en el mercado centrada en el talento, la innovación, la creatividad, la diferenciación y los resultados, será esencial conseguir un alto grado de capacidad y de compromiso de todo su equipo.

Siempre he combinado mi actividad empresarial o profesional con mi pasión y dedicación al mundo del deporte extremo o las aventuras. Después de escalar las cumbres más altas del mundo, haber participado en el rally Dakar en 8 ocasiones, haber competido en ultra maratones extremas en los rincones más remotos del planeta, y haber vivido todo tipo de situaciones límite, he podido comprobar en un entorno alejado de la pura gestión económica o empresarial, como los parámetros que miden el éxito de cualquier proyecto ambicioso, sea este en el mundo deportivo o en el ámbito profesional, siempre guardan relación con el mismo concepto de base reflexionado en el ejemplo expuesto.

Siempre que uno afronta un reto de cierta envergadura, sea este al nivel que sea, deberá contar con un equipo de apoyo absolutamente comprometido y preparado. Y estos dos factores no son superfluos ni pueden tratarse sólo de manera superficial.

Estar preparado significa tener las capacidades necesarias y, más importante todavía, tener la inquietud y actitud de mejora en cada una de las etapas por las que pasará el proyecto, para las cuales uno no dispondrá de todas las aptitudes necesarias, pero sí que podrá adaptarse y aprender para poder desarrollar con acierto su misión enfocada, al fin y al cabo, al éxito de la empresa.

Y estar comprometido va todavía mucho más allá. Significa no trabajar sólo porqué toca, porqué uno ha sido comprado para una labor concreta, por unas horas de dedicación específicas o para ocuparse de unas tareas muy definidas. Los equipos ganadores y de futuro son, y serán cada vez más, los conjuntos de profesionales que comparten los objetivos a partir de unas determinadas capacidades o formación. Los que tienen una motivación por encima de la media en cualquier proyecto. Los que aceptan un liderazgo pero ejercen también el suyo tanto en el grupo como en su parcela de responsabilidad. Los que tienen unos valores comunes y expandidos por la propia misión del proyecto en el que se han embarcado.

Cuando a nivel empresarial me he encontrado en situaciones críticas en un determinado proceso, he constatado la importancia de contar con un equipo bien formado, pero sobre todo altamente comprometido en el resultado. Y cuando a nivel aventurero he vivido situaciones extremas en las que, muchas veces yo mismo o mis compañeros, nos hemos jugado la vida, he experimentado la enorme fuerza del comportamiento de los equipos de alto nivel en el sentido aquí expuesto.

Por ello, me hubiese gustado y me gustaría todavía ahora, poder inculcar a aquellos dueños de la empresa del ejemplo inicial, que si pretenden tener futuro en el complejo, cambiante e incierto mundo empresarial en el que se mueven, deberán enfocar de manera muy distinta todo le planteamiento que dan tanto a la aptitud como a la actitud de su equipo profesional.

La "Aptitud" es un hecho fundamental y necesario hoy en día para cualquier persona que pretenda aportar algo en su organización, y debería ser un mínimo esencial a conseguir y fomentar por parte de los dueños o directivos de las compañías. Pero luego tenemos que ser conscientes de que a pesar de ser un "mínimo", nunca es suficiente. Tener mucha aptitud, mucha formación o mucha información es necesario, pero sólo constituye el ticket de entrada para participar en la competición; es como un motor para un coche de carreras.

La "Actitud" es luego el elemento diferencial y realmente productivo para todo conjunto de profesionales o para todo equipo en cualquier reto. Será este el que, al cabo, marcará la línea entre el éxito o el fracaso en los momentos clave. Es la gasolina que pondrá en marcha el motor de la "Aptitud", el que gestionará la carrera de manera eficiente, el que verá cómo actúa en las derrapadas, adelantamientos, frenazos, gestión de riesgos, etc...

Se acabó la época de las organizaciones verticales con pocos que piensan y se comprometen en los resultados para que muchos ejecuten los mandatos que vienen de arriba. Lo único que funciona y funcionará es pensar en los equipos de trabajo como un gran grupo de gente absolutamente implicada, motivada, formada y enfocada en la misión de cualquier proyecto.

La vida y evolución de una empresa constituye cada vez más un proyecto muy asimilable a una gran aventura. Y para afrontar grandes aventuras, en entornos altamente inciertos, con enormes riesgos, elevadas posibilidades de fracaso, competidores muy ambiciosos, y parámetros del todo imprevisibles, la expresión "Contar con un buen Equipo" ya es del todo obsoleta. Deberemos asumir que somos un "Grupo de personas" totalmente comprometidos en el reto en el que estamos embarcados. Quién no lo entienda así será un lastre para el objetivo. Quién no actúe como grupo será un freno para los demás. Quién piense sólo en lo que le "Toca" hacer, será sustituible sin suponer pérdida alguna para el conjunto. Quién quiera dirigir el proyecto sin verlo como un reto de todos, se encontrará sólo tirando de una cuerda atada a un montón de rocas pesadas que no quieren moverse de sitio. Quién no entienda todo el proceso como una parte importante de su propio proyecto, está abocado a no ser eficaz, no conseguir los objetivos de todos, y lo peor de todo, a no sentirse realizado ni como conjunto ni como individuo en una parte importantísima de su vida profesional y/o personal.

Albert Bosch
EQUIPO DE TRABAJO O GRUPO COMPROMETIDO 1
EQUIPO DE TRABAJO O GRUPO COMPROMETIDO 2
EQUIPO DE TRABAJO O GRUPO COMPROMETIDO 3
04 julio 2011
ENERGÍA EMPRENDEDORA
Publicado en: 
EXPANSIÓN

Recientemente tuve el placer de participar por quinta vez como ponente en el salón emprendedor ‘BIZ Barcelona' (Antes ‘Día del Emprendedor' y ‘HIT Barcelona'). Esta Feria/Congreso/Encuentro se inició hace ya 12 años, siendo una iniciativa pionera en el estado español, y una buena muestra de lo que debería ser un apoyo público a un hecho de gran interés social y económico: Propiciar las circunstancias, facilitar herramientas y empujar actitudes que contribuyan a aportar valor a la comunidad.

De los dos días del evento, me pasé uno entero en el salón, embriagado de felicidad por estar rodeado de tanta energía emprendedora; de tanta gente con talento, ideas, ilusión, ambición y ganas de luchar para tirar adelante sus proyectos; y de tantos otros que no tenían un objetivo concreto, pero que acudían en busca de la inspiración, los contactos y las oportunidades para lanzarse a la aventura empresarial. En total, acudieron al evento 13.300 personas que tenían en común la convicción de que el camino hacia el éxito siempre pasa, necesariamente, por dar un primer paso.

Es magnífico constatar que no todo el mundo se resigna a pasar unos años cruciales de su vida esperando el trabajo ideal con todas las ventajas y seguridad que desearían, pero que desgraciadamente ni el tejido empresarial, ni la sociedad en general, tiene la capacidad de ofrecerlo en la suficiente cantidad o calidad. Y que hay muchísima gente, la mayoría de edades muy jóvenes, que deciden ser los responsables de escribir el guión de su carrera profesional, adoptando una actitud valiente, tomando ciertos riesgos, y siendo fieles a sus propios deseos y objetivos.

Por fortuna, parece que en estos momentos, el término ‘Emprendedor' recibe un cierto reconocimiento por parte de la sociedad. Incluso me atrevería a decir que está de moda, y los que predicamos desde hace años el valor del ‘Espíritu Emprendedor", podemos estar satisfechos de que actualmente se habla de ello a muchos niveles: Política, Escuela, Familia, etc.

La lástima es que mientras está de moda el concepto de ‘emprendedor', continúa estando estigmatizado el de ‘empresario'. La primera palabra tiene una connotación y aceptación positiva por asociarse a innovación, creación, juventud, talento, etc.; mientras que la segunda continúa relacionándose con aspectos negativos como son la búsqueda del beneficio, los conflictos laborales, o los intereses de los socios.

Ahora tendríamos que hacer un pasito más y conseguir que nuestra sociedad no sólo valore el hecho emprendedor, sino también el activo que supone tener un tejido empresarial fuerte y competitivo. Pues lo deseable es que todos los emprendedores llenos de ilusión y energía, lleguen a ser empresarios consolidados, con estructuras potentes que permitan dar trabajo a mucha gente y aportar mucho bienestar a nuestra comunidad.

Albert Bosch
ENERGÍA EMPRENDEDORA
01 junio 2011
3DTS: DISFRUTANDO COMO UN "NIÑO MAYOR
Publicado en: 
Revista Solo Moto Off Road

Completada una nueva edición de los clásicos "3 Días Trial Santigosa", la prueba de trial de larga duración más antigua del estado español, que éste año celebraba su 40º aniversario.

A pesar de estar muy desconectado del mundo del trial, al estar más centrado en otro tipo de deportes, gracias a que mis compañeros del Moto Club Abadesses me animaron a participar de nuevo, y a que la tienda especializada NON STOP me ha dejado una moto, he podido correr la prueba por octava vez.  Y a pesar de que no estaba nada entrenado en este deporte tan técnico, al haber cogido la moto sólo un día desde que participé en los míticos "6 Días de Trial de Escocia" el año 2008, estoy muy satisfecho porque todavía me acuerdo de algo, y he podido finalizar justo en la mitad de la clasificación final (78 de los 160 participantes)

Superar las magníficas zonas de las montañas de St. Joan, pilotar por un circuito espectacular, a la vez que bastante exigente, y poder pasar, como acostumbra a ser habitual en esta prueba, por todos los climas posibles concentrados en tres días (Calor, Frío, Sol, Lluvia... e incluso granizo), es una sensación muy intensa que, aparte de hacérmelo pasar en grande, me ha conectado absolutamente con una gente, unos paisajes y un ambiente que forman parte de mí desde mi infancia.

Al final todo ha terminado con un acto de clausura especialmente emotivo al haber dedicado la ceremonia de entrega de trofeos al desaparecido Ricard Pinet, como homenaje a su persona, a su viuda Vera, y a su gran dedicación al mundo del Trial en general y a nuestra prueba en concreto, como director y animador desde su primera edición.

Todo ello ha supuesto pasar unos días magníficos tanto a nivel deportivo como de contacto con la naturaleza, el entorno y la gente de mi pueblo. Como me dijo el sábado un piloto veterano al llegar a una de las zonas que nos estábamos estudiando: "Estoy disfrutando como un niño pequeño"... Pero tengo que decir que después de que me dijese esto, mientras fluía con la moto por un sendero lleno de barro con la visión de un paisaje fabuloso enfrente de mí, pensaba que esta expresión no debería ser la correcta, ya que disfrutar al máximo no ha de ser patrimonio sólo de los niños pequeños; pues demasiado a menudo olvidamos que todos deberíamos guardar parcelas de inocencia, pasión e ilusión, para poder disfrutar al máximo y muy a menudo como "Niños Mayores".

Albert Bosch
3DTS: Disfrutando como un niño mayor
06 mayo 2011
ESTRATEGIA ENERGÉTICA
Publicado en: 
Expansión

Vaya por delante que por convicción y por profesión soy firme partidario de las energías renovables. Y por ello estoy especialmente decepcionado por la errática política energética desplegada por nuestro gobierno.

Estemos a favor o en contra de las renovables, es indiscutible que nuestros líderes políticos son los campeones de Europa, si no mundiales, en planificar mal y ejecutar peor un tema tan clave para cualquier sociedad desarrollada como es la Energía.

En un momento concreto parecía que nos situábamos en una posición destacada en el ámbito mundial de productores de tecnología para diferentes tipos de energías renovables.  Pero como nos ocurre demasiado a menudo en nuestra historia, todo era un espejismo.

Por un lado, en España en general, con las inciertas políticas respecto a las renovables y muy especialmente en el caso de las Fotovoltaicas; y por otro lado, en Catalunya en concreto, en otros tantos casos como puede ser la reciente gran chapuza del mapa eólico catalán, nos han demostrado una vez más los que mandan, que por mucho que se llenen la boca de buenas intenciones y programas grandilocuentes, son unos nefastos estrategas, unos pésimos negociadores para consensuar políticas estables y de futuro, y unos gestores desastrosos para desarrollar sus propios compromisos.

El oportunismo, la demagogia, el corto plazo, la tramitación lenta y cara, la incertidumbre legal, y los cambios constantes de política han sido la norma en el sector. Se ha destruido empleo, se ha dinamitado la confianza de inversores e industrias nacionales e internacionales, se ha frenado el desarrollo de energías no dependientes del Uranio, el carbón o el petróleo, y se han incumplido compromisos adquiridos por España a nivel mundial y europeo.

No es de extrañar que en este caso concreto, como en muchos otros a nivel económico o industrial, los brotes verdes siempre crezcan en países como Alemania. Allí sí tienen una estrategia clara y sostenible a largo plazo a nivel energético. Allí sí se ha continuado creciendo de forma constante en energías renovables durante la última década, e incluso ahora en época de crisis. Allí sí conseguirán en muy poco tiempo reducir drásticamente la dependencia de energías altamente contaminantes y provenientes de países muy inestables. Allí sí aprovecharan un importante desarrollo tecnológico, una potente industria y la creación de muchos puestos de trabajo. Allí sí que alcanzarán un amplio desarrollo en un tema tan clave, convirtiéndolo en un negocio próspero para todo el país, tanto a nivel económico, como a nivel social y medioambiental.

¿De verdad podemos permitirnos depender totalmente de la energía exterior,  desaprovechando talento y economía productiva, mientras no nos importa si contaminamos más o menos para poder encender la bombilla de nuestra casita?

Albert Bosch
Estrategia Energética
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