El hecho es que al poco rato de empezar la transición en Bicicleta, me he pegado un leñazo de campeonato. Había salido bastante lento en la primera carrera a pie, porqué todavía estaba algo cargado de piernas por la Maratón de Atenas de la semana anterior; y estaba en una posición bastante más retrasada de la que me es habitual. De este modo he empezado a pillar mucha gente en bici, y de tan emocionado que iba, y de lo bien que me lo pasaba, mientras adelantaba a un grupillo de tres duatleta, me la he pegado de verdad.
Resultados: El casco partido (Podéis verlo en la foto adjunta), una super hematoma con rascada en la pierna y el brazo, y una luxación potente en la unión entre la clavícula y el hombro. Afortunadamente e inexplicablemente (por la torna que me he pegado), no tengo nada roto.
Ahora a relajarme unos diez días para recuperar, y para reflexionar que ya va bien que de vez en cuando tengamos un buen susto, pues si no, a menudo olvidamos que cualquier actividad que hacemos, comporte o no mucho riesgo aparente, puede ser peligrosa si no extremamos la atención.