El lunes me operan de apendicitis, como prevención de un potencial riesgo, de cara a la expedición al Polo Sur.
No me duele nada, estoy perfecto, y no he tenido ni el más mínimo síntoma que me haga pensar que pueda tener algún problema con este trozo de intestino que no sirve para nada. Pero si bien un ataque de apendicitis no supone un peligro especial en nuestros países, en un lugar remoto y de difícil evacuación, puede ser totalmente letal.
A pesar de que parezca una locura, hay bastante gente que practica actividades extremas, que han optado por hacer esta intervención de forma preventiva: Navegantes oceánicos, trabajadores de plataformas petroleras, alpinistas, astronautas, etc... y, evidentemente, expedicionarios, trabajadores o científicos que pasan largas temporadas en la Antártica.
Ya hace años que este tema me ronda por la cabeza, y de hecho, tengo algunos casos cercanos en que han muerto o han estado gravísimos por culpa de una peritonitis (cuando se inflama y explota el apéndice).
A pesar de que las probabilidades son pocas, nuestra expedición comporta muchos días de exposición a este riesgo, y si nos tienen que rescatar, nos han dicho que tardarán de mediana, entre 2 y 4 días... y con una peritonitis, esto es palmar!! Y con la de líos que tengo previstos para los próximos años, me encontraría igual muy a menudo.
A pesar de que parezca lo contrario, a mi no me gustan los riesgos en sí mismos. Yo no disfruto con el riesgo gratuito. Lo que ocurre es que me gustan los objetivos ambiciosos y, en ocasiones extremos, y ello comporta a menudo tener que asumir riesgos para alcanzarlos. Pero todos los que se pueden controlar, mejor anticiparlos, pues luego, cuando uno está en medio del follón, ya tendrá que gestionar sus recursos para intentar superar todos los obstáculos que irá encontrando.
Ya lo dicen los sabios: "Quién algo quiere, algo le cuesta". Y ya decíamos que estos proyectos requieren mucho compromiso en muchísimas vertientes.
Y como siempre, la teoría está muy bien, pero la práctica es lo que cuenta: El lunes entro en el quirófano, me operan con anestesia total, estaré diversos días en el hospital, y un par de semanas quieto sin poder entrenar... ¡¡Vaya palo!! ¡¡Qué miedo!!