Ya estoy operado de apendicitis como medida preventiva para evitar un riesgo extremo tanto en la expedición al Polo Sur como en otras posibles aventures que afronte en el futuro.
El lunes a las 6 de la tarde me operaban en el Hospital General de Vic, y el martes a la misma hora ya me enviaban a casa. Todo fue perfecto. El médico, la anestesista y todas las enfermeras del hospital fueron muy amables, eficaces y comprensivos con mi situación (de enfermo totalmente sano), y con los motivos de mi intervención. Agradecimientos sinceros a todos.
Ahora unos días de descanso activo con la precaución de no hacer esfuerzos que pudiesen perjudicar el proceso de cicatrización, y pronto a hacer vida normal. Para entrenar deberé esperar todavía unos 10 días.
La verdad es que cuando me llevaban en la camilla hacia el quirófano, y cuanfo me vi allí con todo el equipo médico, y la anestesista en primer plano, pensaba que estaba loco por encontrarme en una situación así de manera totalmente voluntaria. Pero ahora ya que está hecho, estoy súper contento. Hacía tiempo que me planteaba anular este riesgo que ha llevado a situaciones muy graves e incluso a la muerte a alpinistas o practicantes de actividades extremas; y tengo la sensación de haber hecho los deberes de cara al gran reto que tengo por delante.
Prepararse físicamente, cuando un proyecto comporta esfuerzo y riesgos, no supone sólo entrenar, sino también preparar el cuerpo para enfrentarse a las condiciones extremas que se encontrará, y para que no dé ningún tipo de problema que en un entorno tan remoto podría llegar a ser grave.
Evidentemente hubiese sido mucho más cómodo no pasar por el quirófano. Pero pocas veces se pueden alcanzar objetivos verdaderamente interesantes en la vida basándose sólo en criterios de comodidad.
Así pues, bye bye apéndice... que ahora me pueden pasar muchas cosas en el Polo Sur o en algún otro lugar remoto, pero de esto ya seguro que no palmo!!