Vivir es arriesgado, y vivir intensamente, en ocasiones lo es un poco más.
Los que amamos las montañas y no tenemos suficiente en verlas de lejos, sino que queremos tener un contacto cercano con ellas, casi carnal, a través de las múltiples opciones que nos aportan, para poderlas disfrutar y conocer mejor a través de la experiencia, sabemos que en ocasiones son peligrosas y que la incertidumbre forma parte esencial de su naturaleza. Sabemos que en ciertos momentos la actividad en la montaña comporta unos riesgos severos. Pero estamos dispuestos a asumirlos porqué el objetivo, el sentido de todo y la felicidad que nos aportan, valen la pena.
Desgraciadamente todos los que nos movemos en este entorno, hemos perdido a algún amigo por el camino. Supongo que forma parte del juego, y supongo que deberíamos estar preparados para asumirlo. Pero siempre, y sobre todo cuando la pérdida es de alguien muy cercano como Esteve, a uno le supone un shock, una pena y una consternación absoluta. Afortunadamente no estamos nunca acostumbrados a estas desgracias, y afortunadamente nunca estaremos preparados para aceptarlas.
Ayer lloré mucho cuando tuve conocimiento de la muerte del amigo apasionado, divertido y entrañable que perdió la vida en los Alpes franceses. Y llorando le recordaba y hacía honor a su pasión por las cumbres, a su seriedad en afrontar cada salida, y a su experiencia y serenidad en planificar todas las actividades.
Morir es un fastidio, pero mucho más triste sería no haber vivido. Esteve ha tenido mala suerte en esta ocasión, pero sus 38 años de vida han sido vividos con intensidad y autenticidad, haciendo siempre aquello que más le gustaba al poder estar siempre en contacto con las montañas. Estoy seguro que si nos pudiese enviar un mensaje, nos diría que ha sido muy feliz, que le gustaría que hubiese durado más, pero que todo ha tenido sentido y que no se arrepiente de nada.
Esteve: Que te vaya bien la escalada que ahora tienes por delante. Aquí pensaremos mucho en ti, y el mejor tributo que te podemos hacer es no dejar de sentir amor hacia la montaña, y muchas ganas de adentrarnos en ella siempre que podamos.
Anna: Recibe todo nuestro apoyo. Sabes que todos estamos contigo. Muchos ánimos y mucha fuerza!