H2Optima es un proyecto emprendedor en el que participo, y del que me siento especialmente orgulloso.
Entré en esta empresa cuando estaban elaborando el primer prototipo de potabilizadora autónoma y transportable de agua salada, salina o contaminada, haciendo un grupito de inversores privados que creían que con su dinero podían conseguir el objetivo de obtener unos beneficios, a la vez que participar en una iniciativa que aportase prosperidad social y medioambiental.
Ahora la empresa ya ha realizado sus primeras ventas, todas en el extranjero, a países tan diversos como Haití, Malasia o Indonesia; y parece que, todavía con muchos riesgos y obstáculos por delante, el proyecto está muy bien enfocado.
Digo que me siento especialmente orgulloso porqué formando parte del conjunto de socios de H2Optima ayudo a impulsar la tecnología y la ocupación de mi país, a la vez que el producto sirve para cubrir unas necesidades sociales esenciales (acceso a agua potable en lugares remotos, subdesarrollados o en situación de emergencia), y lo hace de una forma totalmente ecológica, sólo utilizando energías renovables (en este caso, placas fotovoltaicas)
Un ejemplo muy claro es la reciente venta de una potabilizadora de agua contaminada a una ONG alemana para instalarla en un orfanato de Haití.
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