De etapa de aclimatación nada de nada!!! El primer día ha sido muy duro: hacía una buena temperatura y han empezado a correr por un tramo que pasaba por caminos practicables y un oued (río seco).
Cuando se han adentrado en el Erg Chebbi, la temperatura se ha incrementado considerablemente, este tramo son las llamadas dunas de Merzouga: colinas altísimas de fina arena que van sucediéndose una tras otra. Lo han cruzado de punta a punta.
Seguidamente han vuelto a tener un terreno rodador, pero se ha levantado un viento muy fuerte, que dificultaba el avance.
Quim y Albert han completado la etapa en 5 horas, Cristina, José, David y Jordi Vila han llegado una hora más tarde aproximadamente, y Jordi Font veinte minutos después.
Están todos muy bien físicamente, y animados.
A continuación os detallamos el orden de la clasificación general, y de la primera etapa:
- Albert Bosch: 159 Etapa 1 - 155 General
- Quim Tribó: 160 Etapa 1 - 156 General
- Cristina Sans: 399 Etapa 1 - 393 General
- José Arimany: 400 Etapa 1 - 394 General
- David Saporta: 401 Etapa 1 - 395 General
- Jordi Vila: 420 Etapa 1 - 414 General
- Jordi Font: 464 Etapa 1 - 457 General
AQUÍ PINTAN BASTOS
Primera etapa completada. Comparado con lo que nos espera, ha sido una etapa relativamente corta, con 30 Km. Pero no nos engañemos, esto ya "apunta maneras".
Ha sido la primera etapa, pero también ha supuesto desvirgarnos en esta prueba, digerir los nervios del inicio y superar, para la mayoría de nosotros, la novatada en una gran prueba de referencia mundial. Y además, ha sido el día en que más cargados habremos ido, pues llevamos el máximo de peso necesario que iremos reduciendo poco a poco en cada jornada. Aparte de todo esto, hemos podido constatar la dureza del terreno, el desgaste que supone avanzar por zonas de arena con tanto peso en la espalda, intentando correr a un cierto ritmo sin que nos suponga quedar ya fritos a la primera de cambio.
Sólo con esta etapa, el cuerpo ya avisa de que está o estará en la zona límite de resistencia, y que requerirá el máximo respeto durante los próximos días. Pero quien también da señales de que tiene que estar preparado para soportar una buena paliza, es la cabeza; pues está claro que el esfuerzo mental que comportará ir superando cada una de las próximas metas será clave para el buen fin de nuestra participación y también para poderlo disfrutar con la intensidad que la ocasión merece.
Lo mejor de estar ya metidos de lleno en la carrera, es que uno tiene la sensación de haber entrado ya en una especie de rutina; de un tipo de vida extrema en que muchas cosas de nuestro día a día habitual dejan de preocuparnos demasiado (o nada), y sólo nos tenemos que concentrar en ir avanzando y en aprovechar al máximo el momento y la gran oportunidad que supone estar viviendo un gran reto personal.
Ahora a cenar el menú que hemos preparado y que tenemos perfectamente medido para cada día, basado básicamente en alimentos liofilizados, y asegurándonos, sobre todo, de que ingerimos las calorías necesarias para recuperar las fuerzas.
Es curioso que, a pesar de ser más de 900 corredores apilados en el campamento, y pasarnos el rato comentando la jugada y compartiendo batallitas con todos los demás, uno no deja de tener la sensación de que, al fin y al cabo, está totalmente sólo en medio del desierto; pues por muchos que seamos y por mucho que hablemos, cada uno de nosotros será, al final, el que se tendrá que espabilar para poder sobrevivir cada día.