La etapa de ayer fue muy dura, porque las temperaturas se elevaron hasta los 40 grados en la sombra y los 50 grados en el sol.
Albert y Quim completaron el recorrido en cinco horas y entraron en las posiciones 96 y 97 respectivamente. Realmente hicieron un esfuerzo titánico, teniendo en cuenta que el terreno seguía siendo muy duro y hacia muchísima calor.
Cristina, José y Jordi Font hicieron el tramo juntos, tardando unas seis horas y acabando en las posiciones 298,299 y 300 respectivamente.
Jordi Vila y David fueron un poco más lentos, llegando unos 20 minutos más tarde aproximadamente.
Hemos de destacar el gran resultado que está haciendo Cristina "Doctora" Sans, va en el número 346 de la general y el 28 en la clasificación de las mujeres.
El equipo sigue estando muy animado y ahora mismo están corriendo la última etapa.
EL RETO DE TERMINAR
Lance Armstrong, el siete veces ganador del Tour de Francia y, seguramente, el mejor ciclista del la historia de un deporte dónde el sufrimiento es un factor fundamental, tiene una frase que hoy me ha estado rondando por la cabeza:
"El dolor puede durar 5 minutos, 1 día, 1 semana, 1 mes o 1 año; pero al final pasará y otra cosa ocupará su lugar. En cambio el abandono dura para siempre"
La MDS es un claro ejemplo de que el espíritu de superación de las personas nos puede llevar siempre más allá de los límites que normalmente pensamos que tenemos.
Aquí todos los participantes dependen básicamente de ellos mismos para ir sobreviviendo a la prueba y superando cada una de las etapas. No hay ningún elemento, aparte de ellos mismos, que les pueda ayudar a avanzar o hacer abandonar. No es como el Dakar dónde la mecánica tiene mucho que decir, o incluso carreras como la Titan Desert, dónde la bicicleta puede jugar una mala pasada en un momento dado.
Aquí todo el mundo tiene básicamente dos elementos claves para superar este enorme reto personal: Su cuerpo y su cabeza.
El cuerpo se suele llevar bastante bien entrenado y, a pesar de que nunca es una garantía para hacer una buena carrera o para poder llegar al final, no acostumbra a ser ni el principal motivo para asegurar el éxito, ni para hacer abandonar a los corredores.
Uno aquí, más que nunca, se da cuenta que la verdadera fuerza está en el ático; En la cabeza. Este sí que es el factor clave para poder superar los límites que cada uno acostumbra a pensar que tiene. Éste es el verdadero motor y fuerza para hacer cosas importantes.
Nosotros siete y, todavía más, muchos de los otros corredores, están prácticamente destruidos a nivel físico, pero si mentalmente se tiene claro cual es el objetivo y uno se siente capaz, ni se llega a plantear el abandono; y acabarán o acabaremos (esperemos!) el gran reto de concluir la "Marathon des Sables".