Evidentemente todo ello me satisface y me ha aportado mucha confianza y energía positiva; pero tantos buenos resultados quizás le hacen olvidar a uno que la derrota también forma parte del posible guión de toda aventura..
He teorizado mucho sobre ello, lo he escrito, lo explico en conferencias, y ahora me toca aplicarlo. Pero cuando estás en un momento de fracaso, escuece mucho el condenado!! He estado un par de días en baja forma mental después del abandono, pero ya empiezo a remontar, y espero que con mucha energía.
Sin querer ahora pasarme de positivo, tengo que reconocer que le veo una parte muy buena a este final, y ahora quiero centrarme en sacar el máximo provecho del abandono en el Dakar 2011.
Para ello, no quiero perder ni un segundo en quejarme y analizar las posibles "excusas" que me justifiquen, sino que invertiré mis energías en analizar todos mis errores por no haber gestionado bien un momento crítico en el que las circunstancias se me complicaron mucho. Lo que diferencia el éxito del fracaso, o a las personas que hacen cosas ambiciosas de las que no, radica básicamente en gestionar bien los momentos 'Clave'. Lo he visto en todas mis aventuras empresariales y deportivas; y en general me he sentido orgulloso de como he gestionado esos momentos. Pero aquí fallé. Y no es que sea grave fallar; pero si sería grave no aprender de este fallo, y dedicarse a buscar motivos externos a uno mismo (El coche, el GPS, el Satélite, etc...), para tener una versión complaciente pero también poco enriquecedora.
Siempre pienso que mis aventuras, aparte de hacérmelo pasarlo bien con la práctica del deporte y permitirme conocer gentes y tierras nuevas muy interesantes, suponen una inversión para obtener un resultado en forma de enriquecimiento y aprendizaje personal importante, que a la vez puedo compartir con mucha otra gente. Por ello, aunque deportivamente haya fracasado, espero recoger muchos resultados de esta aventura.
Con toda seguridad, tanto en la vida profesional como aventurera, me encontraré con otros muchos momentos críticos en los que las circunstancias serán complicadas. Y para gestionarlos sólo contaré con mi actitud en ese instante clave. Para entonces espero contar con la acumulación de muchas experiencias anteriores positivas y negativas que me ayuden a actuar de forma acertada para superar la situación. Y en estas experiencias, la aportación de un buen análisis de derrotas como la que acabo de encajar, deberá ser fundamental.
Con todo ello, de este mal final para el Dakar 2011, no me quedo ni con el mal sabor de boca, ni con los lamentos, ni con las posibles justificaciones de las circunstancias negativas que me rodearon; me quedo con las valiosas lecciones que esta derrota me puede aportar.