Después de dormir la primera noche en tierra, y llegar a los 24 grados negativos dentro de la tienda, nos hemos levantado bien frescos (en todos los sentidos que le quiera dar a esta palabra), y nos hemos pasado el día haciendo los últimos preparativos para tener todo el material bien seleccionado, bien empaquetado y bien cargado en los trineos, para poder tener fácil acceso a todo, y que no nos moleste durante la marcha.
Una vez todo cargado, hemos ido a hacer un pequeño entrenamiento / prueba para ver cómo funcionaba todo en riguroso orden de marcha. Y la gran alegría ha venido cuando, aunque el trineo que debemos arrastrar es un monstruo de unos 133 Kg., hemos conseguido movernos de lugar! Hemos hecho un recorrido circular de unas dos horitas, y no se nos ha roto la espalda. Hemos vuelto a la tienda como triunfadores ... hasta que nos hemos dado cuenta de que tirar todo ese peso durante 1.180 Km. y unos 45 días, será una empresa tremenda de verdad. La buena noticia es que cada día tendremos que comer bastante para quemar muchísimas calorías. Y eso tendrá un doble efecto positivo: Por un lado tendremos el placer de engullir alimentos muy buenos que llevamos de casa después de muchísimo esfuerzo, y por el otro veremos como cada vez que comemos nos va reduciendo el peso del trineo.
Mañana domingo, si el tiempo no se complica, tenemos previsto volar en avioneta entre 9 y 10 de la mañana, hasta la costa Antártica, en un extremo de la bahía de Hércules Inlet, para iniciar allí mismo la travesía, y avanzar unos 10 a 15 Km. para hacer una primera jornada tranquila y de adaptación. Estamos a muy pocas horas de dar el verdadero pistoletazo de salida de esta gran aventura, con el objetivo de llegar al Polo Sur sin recibir ningún tipo de asistencia.
Antes de empezar os dedicaremos a todos un brindis, con una Estrella Damm, llevamos unas cuantas para ir celebrando cada logro. Estará buenísima y fresca!!!