La culminación con éxito de todo gran reto, se compone de una extraña mezcla de alegría y tristeza.
Alegría por haber alcanzado el objetivo, por haber superado los peligros, el esfuerzo extremo y las incomodidades. Alegría por volver a la vida cómoda, segura y rodeada de familia y amigos. Alegría por poder consolidar los aprendizajes y resultados del trabajo realizado. Alegría porqué uno es consciente de cuan importante habrá sido para él lo que ha vivido.
Pero también tristeza por dejar atrás un entorno único y una situación o manera de vivir radicalmente pura y alejada de los hábitos de nuestra sociedad. Tristeza porqué toda la ilusión y energía puesta en un proyecto, ya pasan sólo recuerdos y dejan de ser motor para avanzar hacia un momento y un objetivo que ahora ya se ha conseguido.
Uno de los grandes esfuerzos que debemos realizar siempre los humanos, es saber aprovechar y vivir el momento presente. Esto no significa dejar de recordar con cariño y ganas de aprendizaje el pasado, ni dejar de planificar y trabajar por el futuro; pero siempre estando muy presentes y siendo muy conscientes en el momento real que estemos viviendo. Demasiado a menudo puede ocurrir que cuando estamos en un sitio (por ejemplo en la vida normal), anhelamos estar en otro (por ejemplo haciendo una aventura como la de la Antártida); mientras que cuando estamos en el otro (pasándolas canutas pero viviendo a fondo en una aventura, por ejemplo), sólo queremos regresar al lugar anterior (a casa, a la vida normal). Creedme que desarrollar sólo esta habilidad debería ser un gran reto para todos nosotros.
Sea como sea, ayer al conectar mi Blackberry (yo todavía no soy del IPhone, sorry), me dio la sensación de volver estar enchufado a ‘Matrix'. No obstante estoy, lógicamente, muy ilusionado ya no tan solo de reencontrarme con familia y amigos, sino también por disfrutar al máximo de mi vida habitual, esperando haber evolucionado un poquito más como persona y, así, ver como los dos mundos o los dos espacios pueden convivir y fusionarse en uno mismo para, al final, intentar ser feliz sea cual sea la situación o el momento que uno esté viviendo.
Ahora: Una de las cosas que si echaré de menos ineludiblemente, es vuestro contacto y energía constante al haber estado tanto tiempo compartiendo la vivencia de esta aventura antártica. Espero y deseo que bien sea a través de esta web, bien a través de algún otro medio, podamos ir estando conectados de alguna forma.
Entre tanto, me tiraré a la ‘gula' más absoluta, y me pienso hinchar a comer de todo y mucho, aunque me muera de dolores de barriga... Tengo que recuperar los 15Kg. que he perdido, y de paso realizar una de las obsesiones que tenía constantemente durante las largas horas de marcha en solitario durante la travesía: Comer, Comer y Comer!! Aconsejo a amigos y relacionados que ni se les ocurra invitarme a comer o cenar en un restaurante durante un tiempo, si no se quieren arriesgar a arruinarse.